Explicación, estudio y comentario bíblico de Lucas 17:1-19 verso por verso
Dijo a sus discípulos: — Es imposible que no vengan tropiezos; pero, ¡ay de aquel que los ocasione!
Mejor le fuera que se le atara una piedra de molino al cuello y que fuera lanzado al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos.
»Miren por ustedes mismos: Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale.
Si siete veces al día peca contra ti, y siete veces al día vuelve a ti diciendo: “Me arrepiento”, perdónale.
Los apóstoles dijeron al Señor: — Auméntanos la fe.
Entonces el Señor dijo: — Si tuvieran fe como un grano de mostaza, dirían a este sicómoro: “¡Desarráigate y plántate en el mar!” y el árbol les obedecería.
»¿Y quién de ustedes, teniendo un siervo que ara o apacienta, al volver este del campo le dirá: “Pasa, siéntate a la mesa”?
Más bien, le dirá: “Prepara para que yo cene. Cíñete y sírveme hasta que yo haya comido y bebido. Después de eso, come y bebe tú”.
¿Da gracias al siervo porque hizo lo que le había sido mandado?
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les ha mandado, digan: “Siervos inútiles somos porque solo hicimos lo que debíamos hacer”.
Aconteció que, yendo a Jerusalén, pasaba por Samaria y Galilea.
Cuando entró en una aldea, salieron a su encuentro diez hombres leprosos los cuales se pararon de lejos
y alzaron la voz diciendo: — ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
Cuando él los vio, les dijo: — Vayan, muéstrense a los sacerdotes. Aconteció que, mientras iban, fueron limpiados.
Entonces uno de ellos, al ver que había sido sanado, volvió glorificando a Dios en alta voz.
Y se postró sobre su rostro a los pies de Jesús dándole gracias. Y este era samaritano.
Y respondiendo Jesús dijo: — ¿No eran diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?
¿No hubo quien volviera y diera gloria a Dios, sino este extranjero?
Y le dijo: — Levántate, vete; tu fe te ha salvado.