-
Pensé para entender esto; ha sido duro trabajo ante mis ojos
-
hasta que, venido al santuario de Dios, comprendí el destino final de ellos:
-
Ciertamente los has puesto en deslizaderos y los harás caer en la decepción.
-
¡Cómo han sido desolados de repente! Se acabaron; fueron consumidos por el terror.
-
Como al despertar del sueño, así, Señor, al levantarte despreciarás sus apariencias.
-
De veras se amargaba mi corazón y en mi interior sentía punzadas.
-
Pues yo era ignorante y no entendía; yo era como un animal delante de ti.
Continúa después de la publicidad